Colágeno en mujeres: para qué sirve y cuándo puede ayudarte realmente

Colágeno en mujeres: para qué sirve y cuándo puede ayudarte realmente

Si alguna vez te has preguntado para qué sirve el colágeno en mujeres y si realmente merece la pena tomarlo, la respuesta no cabe en un sí o un no. Si trabajas conmigo o sigues mis contenidos, ya sabes que no me gustan los suplementos presentados como soluciones mágicas. El colágeno no es una excepción. Pero tampoco se puede considerar ineficaz: tiene evidencia real detrás, siempre que se entienda qué puede hacer y qué no, en qué dosis, en qué contexto y para quién.

En este artículo te explico qué es el colágeno, por qué las mujeres lo perdemos de forma acelerada a partir de los 40, y especialmente con la menopausia, qué dice la ciencia sobre suplementarlo y qué puedes hacer, antes de comprarlo, para proteger lo que ya tienes.

En mujeres de entre 40 y 50 años, el interés por el colágeno no debería centrarse solo en la piel, sino también en hueso, articulaciones, músculo y calidad del tejido conectivo. Ese es el enfoque con el que voy a trabajar en esta entrada del blog.

¿Qué es el colágeno?

El colágeno es la proteína estructural más abundante del cuerpo: representa aproximadamente el 30% de toda la proteína corporal. Es el componente principal del tejido conectivo, que es la red que da soporte, resistencia y cohesión a piel, huesos, tendones, cartílagos y vasos sanguíneos.

Existen al menos 28 tipos distintos de colágeno. Los más relevantes para la salud de la mujer son el tipo I (piel, huesos, tendones), el tipo II (cartílagos y articulaciones) y el tipo III (piel y vasos sanguíneos). No son intercambiables ni tienen los mismos objetivos, algo importante que debemos de tener en cuenta al elegir un suplemento.

Pero el colágeno no actúa solo. La dermis, por ejemplo, funciona como un ecosistema complejo: fibras de colágeno y elastina, ácido hialurónico, proteoglicanos, fibroblastos y agua trabajan de forma coordinada. Reducir la salud de la piel a “tomar colágeno” es quedarse con una parte muy pequeña de una historia mucho más amplia.

¿Qué función tiene el colágeno en el cuerpo de una mujer?

Aunque tendemos a asociarlo únicamente con la piel, su papel es mucho más amplio:

  • Piel: proporciona firmeza, elasticidad e hidratación. Es el responsable de que la piel tenga esa capacidad de recuperar su forma. Su degradación es una de las primeras señales visibles del envejecimiento.
  • Huesos: el colágeno tipo I forma la matriz ósea sobre la que se depositan el calcio y el fósforo. Sin esa red de soporte, los huesos pierden resistencia, aunque la densidad mineral del hueso sea aceptable.
  • Articulaciones: el cartílago articular está compuesto mayoritariamente de colágeno tipo II. Su deterioro progresivo está detrás de la artrosis y del dolor articular crónico.
  • Tendones y ligamentos: son prácticamente colágeno puro. Su integridad es clave para la estabilidad articular y la prevención de lesiones.
  • Cabello y uñas: de forma indirecta, el colágeno aporta los aminoácidos —especialmente glicina, prolina e hidroxiprolina— que forman parte de su estructura y condicionan su calidad.

¿Por qué las mujeres perdemos colágeno con la edad?

La pérdida de colágeno no es un evento puntual. Es un proceso gradual que se acelera en momentos concretos de la vida de la mujer, y entender por qué ocurre ayuda a actuar con más criterio.

Descenso natural a partir de los 25-30 años

La producción de colágeno empieza a disminuir aproximadamente un 1% cada año a partir de los 25 años. A los 40, el organismo produce significativamente menos que en la juventud. Este descenso es universal, pero sus consecuencias son distintas en mujeres y hombres, precisamente por el papel que juegan las hormonas femeninas, como los estrógenos. Además de la edad y las hormonas, factores individuales como la genética, el estilo de vida, la exposición solar, el tabaco, la glucosa elevada o la inflamación pueden modular la velocidad a la que se degrada el colágeno.

El papel de los estrógenos

Aquí está la clave diferencial para nosotras: los estrógenos actúan como reguladores directos de la síntesis de colágeno. Cuando sus niveles son altos, durante los años reproductivos, el organismo sintetiza colágeno con más eficiencia y frena su degradación. Cuando los estrógenos caen, ese mecanismo protector desaparece.

Los estrógenos no solo protegen los huesos: también regulan la producción de colágeno. Por eso muchas mujeres notan cambios en su piel ya en la perimenopausia, antes incluso de que la menstruación desaparezca por completo. Es un cambio hormonal con consecuencias estructurales.

Cambios durante la perimenopausia y la menopausia

Durante la perimenopausia, los niveles de estrógenos fluctúan de forma irregular, lo que acelera la degradación del colágeno dérmico y óseo. Con la menopausia y la caída definitiva de estrógenos, el proceso se intensifica:

  • La piel pierde grosor, firmeza y capacidad de retener agua.
  • La masa ósea disminuye con mayor rapidez, aumentando el riesgo de osteoporosis.
  • El cartílago articular se deteriora más deprisa, favoreciendo la aparición de dolor y rigidez.

Por eso, a partir de los 40, y especialmente entre los 45 y 55 años, durante la transición menopáusica, muchas mujeres empiezan a notar cambios en piel, articulaciones y composición corporal que no son solo cuestión de edad, sino de biología hormonal.

Beneficios del colágeno en mujeres: qué dice la evidencia

Salud de la piel

Es el área con más evidencia acumulada. Múltiples revisiones sistemáticas y metaanálisis reportan mejoras consistentes en elasticidad, hidratación, profundidad de arrugas y densidad dérmica tras 4-12 semanas de suplementación diaria con péptidos de colágeno hidrolizado, con dosis efectivas de entre 1 y 10 g al día. Muchos de los estudios disponibles se han realizado en mujeres adultas en rangos de edad donde los cambios cutáneos empiezan a ser más visibles, aunque los resultados no deben extrapolarse de forma automática a todas las mujeres.

El mecanismo está bien caracterizado: algunos péptidos derivados del colágeno hidrolizado pueden absorberse como di- y tripéptidos, circular en sangre y actuar como señales biológicas en tejidos diana, estimulando a los fibroblastos dérmicos para que produzcan más colágeno, elastina y ácido hialurónico. Además, inhiben las enzimas que degradan el colágeno existente (las metaloproteinasas o MMPs), actuando así en los dos frentes a la vez.

Estudios específicos en mujeres en menopausia han observado mejoras en hidratación y elasticidad cutánea tras 6 meses de suplementación. Y hay un factor que suele ignorarse también en esta etapa: durante el sueño profundo se favorecen procesos de reparación tisular, regulación hormonal y reducción del estrés oxidativo, todos ellos implicados en el mantenimiento de la matriz extracelular. Dormir bien no es un consejo genérico: forma parte del terreno biológico sobre el que se construye la reparación.

Articulaciones

Varios estudios han mostrado reducciones significativas del dolor articular en personas con osteoartritis con dosis de 10 g diarios de colágeno hidrolizado durante al menos 12 semanas. Los beneficios se potencian cuando la suplementación se combina con ejercicio físico regular. También existe evidencia del colágeno tipo II no desnaturalizado (UC-II, 40 mg/día), que actúa a través de un mecanismo inmunológico distinto al del hidrolizado y está orientado específicamente al cartílago. Son productos diferentes para objetivos diferentes: no deben confundirse.

Salud ósea

Algunos estudios clínicos en mujeres en posmenopausia han observado mejoras en densidad mineral ósea y marcadores de remodelado óseo con la suplementación de péptidos de colágeno. Algunos trabajos reportan incrementos de hasta un 7% en densidad ósea frente a placebo. Los efectos son más pronunciados cuando la suplementación se combina con calcio y vitamina D, que actúan de forma sinérgica sobre la matriz ósea.

Masa muscular y envejecimiento saludable

La evidencia en esta área es todavía más incipiente, pero algunos estudios apuntan a que el colágeno combinado con ejercicio de fuerza puede contribuir a mantener la masa muscular en mujeres mayores. Importante: el colágeno no es una proteína completa. Le falta triptófano y tiene un perfil de aminoácidos limitado, así que no reemplaza a otras fuentes proteicas de calidad. Un error frecuente es contarlo como si cubriera las necesidades proteicas del día. No lo hace. Puede ser un complemento útil; nunca un sustituto de alimentos proteicos como huevos, pescado, legumbres, lácteos, carne o tofu.

¿Funciona realmente tomar colágeno?

Es la pregunta que más me hacen, y merece una respuesta muy clara, sin rodeos.

Sí, tiene evidencia real. Pero los efectos son graduales y modestos, y dependen de muchas variables: la calidad del producto, la dosis, la duración, tu ingesta proteica, tu genética, tu estado hormonal y, sobre todo, si estás corrigiendo o ignorando los factores que destruyen el colágeno al mismo tiempo.

Lo que no puede esperarse: efecto lifting inmediato, relleno de arrugas profundas, sustitución de procedimientos dermatológicos ni reversión del envejecimiento. Quien vende eso, no está vendiendo ciencia.

Lo que sí puede esperarse, con constancia y en el contexto adecuado: mejoras discretas o moderadas en hidratación, elasticidad y textura cutánea; apoyo a la salud articular y ósea.

Desde el punto de vista de la seguridad, las revisiones científicas disponibles describen el colágeno hidrolizado como bien tolerado, con pocos efectos adversos en las dosis estudiadas. Los investigadores reconocen que la dosis óptima y los efectos a muy largo plazo siguen sin estar del todo estandarizados. 

Cuando puede tener sentido suplementar colágeno

  • A partir de los 40 años si se observan cambios visibles en piel, firmeza o textura.
  • En perimenopausia y menopausia, como apoyo a la pérdida acelerada de colágeno dérmico y óseo.
  • Con dolor articular leve o rigidez, dentro de una estrategia global que incluya ejercicio y control del peso.
  • Con riesgo de pérdida ósea, junto a ejercicio de fuerza, proteína adecuada y vitamina D/calcio si procede.
  • Con baja ingesta habitual de alimentos ricos en tejido conectivo o precursores para su síntesis, como caldos de huesos, gelatina, piel de pescado, cortes con tejido conectivo y una dieta suficiente en proteína de calidad.

Cuándo no esperaría gran cosa

  • Si la ingesta proteica global es insuficiente.
  • Si no hay ejercicio de fuerza en la rutina.
  • Si hay tabaquismo activo.
  • Si hay exposición solar sin fotoprotección habitual.
  • Si la toma es irregular o la dosis es simbólica.

En definitiva, si los factores que degradan el colágeno no se están corrigiendo.

Cómo tomar colágeno: dosis, duración y combinaciones

Suplementar colágeno sin tener claro el objetivo, la dosis y la duración mínima es una forma cara de no obtener resultados. Pero, además, no todas las formas de colágeno se usan igual: no es lo mismo tomar péptidos de colágeno hidrolizado para piel o hueso que UC-II para cartílago. Por eso conviene ajustar dosis y duración al objetivo:

Objetivo

Tipo de colágeno

Dosis habitual

Tiempo mínimo

Piel

Hidrolizado tipo I / III

2,5-5 g/día

8-12 semanas

Articulaciones

Hidrolizado tipo I

10 g/día

12-24 semanas

Cartílago

UC-II (tipo II)

40 mg/día

8-12 semanas

Hueso

Hidrolizado tipo I

5-10 g/día

6-12 meses

Algunas consideraciones prácticas:

  • Tómalo con vitamina C o asegúrate de que tu dieta la aporte: es cofactor imprescindible para que el organismo use bien los péptidos.
  • La hora importa menos que la constancia: mañana, tarde o noche, lo que funciona es tomarlo todos los días.
  • No sustituye proteína completa: el colágeno cubre un nicho específico de aminoácidos, pero no reemplaza las fuentes proteicas de calidad del resto del día.
  • La fuente importa especialmente si hay alergias: el colágeno marino procede de pescado y no es adecuado en personas alérgicas a esta fuente.
  • Duración mínima antes de valorar resultados: 8-12 semanas para piel; hasta 24 semanas para articulaciones. Si a las 12 semanas no hay ninguna mejora percibida con buena adherencia, tiene sentido replantear si es la herramienta adecuada en ese momento.

En personas con enfermedad renal avanzada, alergias alimentarias, embarazo, lactancia, tratamientos médicos complejos o cualquier duda sobre la idoneidad del suplemento, conviene consultar antes con un profesional sanitario.

Cómo favorecer la producción natural de colágeno

Antes de pensar en suplementos, conviene recordar que el cuerpo sintetiza colágeno continuamente si le damos las herramientas necesarias. Y esta parte importa tanto o más que cualquier opción de colágeno envasado:

  • Proteína suficiente y aporte de aminoácidos estructurales
    El colágeno se construye principalmente a partir de glicina, prolina e hidroxiprolina. Aunque el organismo puede sintetizarlos parcialmente, disponer de suficiente proteína dietética es clave para mantener una síntesis adecuada. Las fuentes más interesantes son huevos, pescado, lácteos, carne, legumbres y soja. Entre los alimentos naturalmente más ricos en colágeno o tejido conectivo destacan los caldos elaborados con huesos, la piel de pescado, la gelatina tradicional y cortes como morcillo, jarrete, rabo o carrillera. No son imprescindibles, pero sí pueden contribuir al aporte de aminoácidos específicos.
  • Vitamina C
    Es un cofactor imprescindible para estabilizar y madurar las fibras de colágeno. Sin vitamina C, el organismo no puede sintetizar colágeno correctamente. Prioriza alimentos como pimiento rojo, kiwi, fresas, cítricos, brócoli, coles y perejil.
  • Zinc y cobre
    Participan en la reparación y maduración del tejido conectivo. Puedes encontrarlos en marisco, carne, legumbres, semillas, frutos secos y cacao puro.
  • Ejercicio de fuerza
    El estímulo mecánico del músculo y del tejido conectivo favorece la síntesis de colágeno y ayuda a preservar hueso, tendón y composición corporal. Es uno de los hábitos con más impacto a medio y largo plazo.
  • Sueño y hábitos de vida
    Dormir bien, controlar la exposición solar y mantener una alimentación globalmente antiinflamatoria probablemente tenga más impacto sobre el colágeno que cualquier suplemento aislado.

 

Antes de buscar el mejor colágeno del mercado, merece la pena preguntarse si estamos aportando los nutrientes y señales biológicas que permiten fabricarlo y conservarlo.

Lo que destruye el colágeno y ningún suplemento puede compensar

Hablar de cómo producir colágeno sin hablar de lo que lo destruye sería quedarse con la mitad de la historia. Y esta parte, si cabe, es más importante que cualquier protocolo de suplementación:

  • Tabaquismo: el tabaquismo se asocia con mayor degradación de colágeno dérmico y peor actividad de los fibroblastos. Ningún suplemento contrarresta este daño mientras el hábito continúa.
  • Radiación UV sin protección: la exposición solar crónica es el principal factor externo de envejecimiento cutáneo. Los rayos UVA penetran hasta la dermis y activan directamente las enzimas que degradan el colágeno (que se denominan MMPs). La fotoprotección diaria, incluso en días nublados, tiene más impacto antiaging que cualquier suplemento o crema.
  • Glucosa elevada y resistencia a la insulina: el azúcar en exceso se une de forma irreversible a las fibras de colágeno a través de un proceso llamado glicación, formando los AGEs (productos de glicación avanzada), que las vuelven rígidas y frágiles. La resistencia a la insulina, muy prevalente en la perimenopausia, amplifica este proceso. Una dieta alta en ultraprocesados y azúcares añadidos degrada el colágeno desde dentro, y ninguna suplementación puede revertirlo mientras el patrón alimentario no cambia.

Suplementar colágeno mientras se fuma, se toma el sol sin protección y se sigue una dieta alta en azúcar es como intentar llenar una bañera con el tapón abierto. Antes de añadir, tiene más impacto eliminar lo que destruye.

¿Cuál es el mejor colágeno para mujeres?

No existe un único “mejor colágeno”. La elección depende del objetivo, de la forma y de la calidad del producto.

Por tipo

  • Tipo I hidrolizado: el más estudiado para piel, huesos y tendones. Dosis efectiva: 2,5-5 g/día para piel; 10 g/día para hueso y articulaciones.
  • Tipo II no desnaturalizado (UC-II): específico para cartílago. Dosis: 40 mg/día, a través de un mecanismo inmunológico diferente. No confundirlo con el colágeno hidrolizado ni con su dosis.
  • Tipo III: aparece frecuentemente junto al tipo I en fórmulas orientadas a piel y tejidos con alta capacidad de remodelación.

Por forma

  • Colágeno hidrolizado: la forma con más evidencia clínica. Péptidos de bajo peso molecular que se absorben en el intestino y llegan a los tejidos diana. Busca productos que especifiquen el grado de hidrólisis o el peso molecular. Un peso molecular bajo puede favorecer la absorción, aunque la calidad del producto no depende solo de este dato. Para ello, fíjate, por ejemplo, en las patentes. Las tres patentes con más evidencia y presencia en el mercado son:
  • VERISOL® (Gelita): péptidos de colágeno bovino hidrolizado especialmente estudiados para piel. Sus ensayos clínicos muestran mejoras en elasticidad, reducción de arrugas y celulitis. Dosis habitual: 2,5 g/día.
  • Peptan® (Rousselot): colágeno hidrolizado con estudios en piel, hueso y articulaciones. Disponible en formato bovino y marino. Uno de los ingredientes con más bibliografía clínica publicada.
  • Naticol® (Weishardt): colágeno marino con peso molecular muy bajo (≤2 kDa), lo que facilita su absorción intestinal. Estudiado para piel con dosis de 2,5-5 g/día. Es la patente que más destaca precisamente por su bajo peso molecular.

No significa que solo estos ingredientes sean válidos, pero sí son ejemplos de materias primas con estudios publicados y mayor trazabilidad que fórmulas genéricas sin información técnica.

  • Colágeno con vitamina C: la combinación tiene sentido fisiológico real. Si tu suplemento no la incluye, tómala junto con él, bien en forma de alimento o de suplemento, un máximo de 500 mg por toma es más que suficiente. 

 

Cómo leer una etiqueta con criterio

Esto es lo que marca la diferencia entre un producto con sentido clínico y uno con mucho marketing y poca sustancia:

  • Dosis declarada por toma: debe indicar los gramos de péptidos de colágeno, no solo “contiene colágeno”. Si no lo especifica, es mejor descartarlo.
  • Origen e hidrólisis: bovino, porcino, marino o aviar. Revisa alergias. Lo importante es que esté hidrolizado y que el producto sea transparente con el grado o peso molecular. En caso de alergia al pescado o al marisco, debe evitarse el colágeno marino.
  • Sinergias con sentido real: vitamina C, zinc, cobre, ácido hialurónico en dosis que cubran las necesidades diarias.
  • Trazabilidad y calidad: fabricante identificable, control de contaminantes, alérgenos declarados. Si no hay transparencia sobre el origen, es una señal de alerta.
  • Evidencia del ingrediente concreto: lo ideal es que el ingrediente específico, no solo la categoría genérica, tenga estudios propios. Algunos ingredientes patentados como VERISOL® o Peptan® cuentan con ensayos clínicos publicados.

Sobre la fuente: el colágeno marino suele comercializarse como una opción de buena biodisponibilidad, pero lo más importante no es solo la fuente, sino que esté hidrolizado, bien caracterizado y en una dosis eficaz. En la práctica, las diferencias clínicas entre fuentes no son determinantes si el grado de hidrólisis es adecuado.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad empezar a tomar colágeno?

No hay una respuesta universal. La evidencia más sólida sobre los beneficios de la suplementación se ha obtenido en mujeres a partir de los 35-40 años. Si tienes menos de 35 y llevas una alimentación variada con proteína suficiente, es probable que no necesites suplementar. A partir de los 40, y especialmente en perimenopausia, el balance coste-beneficio empieza a tener más sentido.

¿Cuánto colágeno tomar al día?

Depende del objetivo. Las dosis más utilizadas en estudios con colágeno hidrolizado oscilan entre 2,5 y 10 g al día: 2,5-5 g/día para piel, y 10 g/día para articulaciones y salud ósea. En el caso del colágeno tipo II no desnaturalizado (UC-II), la dosis habitual es 40 mg/día, un formato completamente diferente al del hidrolizado. La dosis adecuada depende del objetivo, del producto y del contexto individual.

¿Cuánto tarda en hacer efecto?

Los estudios que han documentado mejoras en piel han utilizado periodos de 8 a 12 semanas con toma diaria. Para articulaciones, algunos trabajos han empleado hasta 24 semanas. No es un suplemento de respuesta inmediata: necesita tiempo, constancia y un contexto nutricional que lo acompañe. Si a las 12 semanas no hay ninguna mejora percibida con buena adherencia, tiene sentido replantear si es la herramienta adecuada en ese momento.

¿Es mejor tomarlo por la mañana o por la noche?

No hay evidencia que demuestre que el momento del día sea determinante para su absorción. Lo que importa es la constancia. Si lo combinas con vitamina C, tómalos juntos. Algunos profesionales lo recomiendan por la noche porque los procesos de reparación tisular son más activos durante el sueño, pero no hay datos concluyentes al respecto.

¿El colágeno ayuda durante la menopausia?

Puede ser una herramienta útil dentro de una estrategia más amplia. Con la caída de estrógenos, el organismo pierde el mecanismo hormonal que regulaba la síntesis de colágeno, así que el aporte externo gana sentido. Los beneficios más documentados en esta etapa son el apoyo a la densidad ósea y la calidad de la piel. Dicho esto: el colágeno no reemplaza a la terapia hormonal cuando está indicada, ni sustituye al ejercicio de fuerza, la proteína adecuada o el sueño reparador. Es una pieza más, no la pieza central.

¿Se puede obtener suficiente colágeno a través de la alimentación?

El colágeno alimentario, presente en caldos de huesos, gelatina, piel de pescado y cortes con tejido conectivo, no se absorbe intacto: se digiere y se convierte en aminoácidos que el cuerpo utilizará para fabricar su propio colágeno. Aportar estos aminoácidos a través de la dieta tiene sentido y es la base. Para obtener los péptidos bioactivos específicos que han mostrado beneficios en los ensayos clínicos, la suplementación con colágeno hidrolizado es la vía más directa.

¿Existe el colágeno vegano?

No. El colágeno es una proteína de origen animal y no existe colágeno vegano como tal. Lo que sí existen son fórmulas veganas con nutrientes que apoyan la síntesis de colágeno propio: vitamina C, zinc, cobre, silicio, aminoácidos como glicina y prolina procedentes de fuentes vegetales. Son estrategias de apoyo a la síntesis endógena, no colágeno en sí mismo. Si ves un producto etiquetado como “colágeno vegano”, lo que contiene son esos precursores o estimulantes de la síntesis, no colágeno real.

En resumen

El colágeno tiene evidencia real, pero sus efectos son graduales, modestos y dependientes del contexto. Suplementarlo tiene más sentido a partir de los 40 años, en la transición menopáusica, cuando hay déficit proteico, cuando se daña por malos hábitos de vida o cuando la piel y las articulaciones dan señales claras de necesitar apoyo.

Pero ningún suplemento funciona sobre un terreno mal trabajado. Antes de buscar el mejor bote del mercado, la pregunta más útil es: ¿estoy durmiendo bien? ¿tomo suficiente proteína? ¿me protejo del sol? ¿mi patrón alimentario favorece o destruye el colágeno que ya tengo?

Si estás en perimenopausia o menopausia y notas cambios en piel, articulaciones, composición corporal o energía, quizá no necesitas más suplementos al azar, sino revisar el terreno completo: proteína, fuerza, sueño, glucosa, inflamación y salud hormonal. Ese es siempre el punto de partida.

Si tienes dudas sobre si la suplementación con colágeno tiene sentido en tu caso concreto, consúltalo con tu dietista-nutricionista o tu médico. No existe una dosis universal ni un producto que funcione igual para todas las mujeres, o puedes pedir una cita conmigo aquí.

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El contenido de este blog en propiedad intelectual de María Cerdán, queda prohibida la reproducción etc, etc. La información que se expone es meramente informativa y de indicación general, en ningún caso pretende dar pautas personalizadas, ni sustituir ningún tratamiento médico.

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