Soy María Cerdán

Ayudo a personas con patologías crónicas a mejorar su salud, energía y vitalidad a través de la nutrición integrativa y de la PNIE clínica.

Mi historia

Desde muy pequeña me ha atraído el funcionamiento del cuerpo humano y todos los procesos que en él se daban.

Ya de niña, mi abuelo paterno, un enamorado de la medicina, me supo transmitir su entusiasmo a través de sus libros. Aunque no pudo estudiar medicina debido a la época complicada que le tocó vivir, el siempre se interesó por la lectura de todos lo que caía en sus manos relativo a las ciencias médicas. No sólo fue un gran autodidacta sino que, además, todo lo que fue aprendiendo le sirvió para ser un hombre muy adelantado a su época en lo que al estilo de vida se refiere, aplicando los principios básicos de la medicina evolutiva y con casi 100 años no tomando ni un solo medicamento. Creo que él fue mi primera fuente de inspiración para dedicarme a las ciencias de la salud.

Mis abuelos maternos también tuvieron un impacto importante en mi relación con la alimentación natural y la nutrición.  Tuve la suerte de que se dedicaban a la agricultura cultivando frutas, verduras y hortalizas. Desde muy pequeña tuve contacto directo con la tierra y sus frutos, y eso me hizo comprobar la importancia y la estrecha relación que existe entre los alimentos que ingerimos y nuestro estado de salud.

Pero no todo fue inspiración, mi propia historia personal fue, sin duda, el mayor de los motivos por los que hoy me dedico a la nutrición integrativa. Siendo un bebé, y debido a una negligencia médica, fui operada de urgencia a los 8 y 12 días de nacer. Para asegurar mi supervivencia fui tratada con diferentes medicamentos, entre ellos, anestésicos y una gran cantidad de antibióticos. Sin duda, y ahora estoy completamente segura de ello, esto marcó lo que sería mi evolución clínica a lo largo de los años. Durante mi edad infantil y adolescencia padecí diferentes tipos de infecciones de repetición (otitis, cistitis y amigdalitis), todas ellas tratadas con largos períodos de antibióticos, tanto por vía oral como inyectada. Tanta fue la saturación de medicamentos que tanto mis dientes de leche como los definitivos nacieron ya con caries. En los años ochenta el tratamiento para las caries se basaba en extracciones o amalgamas de metal, llegué a tener más de 6 a la vez en los diferentes procesos por los que fui pasando de niña, sin saber que esto estaba perjudicando mi salud poco a poco.

Así,con mis tratamientos antibióticos de repetición, mi boca llena de empastes metálicos, y con algún que otro virus que fui cogiendo por el camino, fue como mi sistema inmune dejó de funcionar correctamente y debuté con 24 años con una autoinmunidad hacia mi glándula tiroides, que hoy, más de 20 años después sigue conviviendo conmigo.

 

El diagnóstico de mi autoinmunidad no fue fácil, en los años 90 casi ningún médico miraba la función tiroidea por sistema. Fue a través de la ansiedad,  que no lograba controlar ni con medicamentos,  y de un descontrol hormonal que me llevó en alguna ocasión al hospital, que puede llegar a mi diagnóstico médico.  A partir de aquí, fui etiquetada, con medicación de por vida, y controles anuales para ver si hacía falta más medicación. Para entonces ya estaba estudiando mi primera formación universitaria, una licenciatura en farmacia. Aunque me parecía coherente el tratamiento yo no me terminaba de encontrar bien.

Mi formación me ha dado las herramientas necesarias para mejorar mi propia salud.

Los siguientes años los dediqué a trabajar en la oficina de farmacia dónde vi como se aplicaba por sistema el binomio enfermedad crónica-medicamento, sin que esto pudiera resolver definitivamente la salud de los pacientes, algunos se tomaban más de 10 medicamentos y no se encontraban bien del todo. Aunque los medicamentos en algunos casos mejoraban en parte la calidad de vida de algunos pacientes en la mayoría cronificaban su estado de salud. En los siguientes años me fui encontrando en mi camino con diferentes personas que me empezaron a hablar de otra forma de entender la medicina y la enfermedad, desde una perspectiva global y reguladora. 

Esto me dio la energía suficiente y la motivación para seguir investigando por mi cuenta. Por mi formación académica yo ya intuía que la nutrición era uno de los puntales más importantes de la salud, pero nadie me había hablado nunca de la importancia que tenía el sistema digestivo y la integridad de la barrera intestinal en los procesos de la autoinmunidad. 

Durante los últimos siete años me he estado formando en diferentes disciplinas sanitarias, entre ellas Nutrición y Dietética Humana, Nutrición Integrativa y Psiconeuroinmunoendocrinología clínica (PNIE), esto me ha ayudado a entender mejor el funcionamiento de mi cuerpo y me ha dado las herramientas necesarias para mejorar mi propia salud.

Salud y Nutrición

Mi compromiso como profesional sanitaria, mi perseverancia innata y el ojo clínico que he ido desarrollando a lo largo de mis veinte años de experiencia, me permiten a día de hoy acompañar a cientos de personas a resolver sus problemas de salud, yendo al origen y entendiendo los desequilibrios que se dan en el cuerpo como una señal de que hay que cambiar nuestra forma de cuidarnos, responsabilizándonos, ocupándonos  e invirtiendo en lo más preciado que tenemos, la salud.

Nutrición integrativa

Mi propia experiencia personal me hizo llegar con los años a la nutrición integrativa.

Ya en mis años en la oficina de farmacia pude comprobar cómo cientos de pacientes se sentían mejor al adaptar sus dietas y planes nutricionales, y que incluso podían  llegar a regular su medicación. También aprendí que, a pesar de tener las mismas enfermedades, no todos tenían las mismas necesidades, es decir, cada persona requería un tratamiento nutricional único ya que sus dimensiones de la salud eran múltiples y no sólo se basaban en la alimentación.

Tras algunos años transitando por diferentes tipos de alimentación y sin obtener los resultados esperados, empecé a investigar y a leer mucho sobre nutrición celular, micronutrición, nutrición Ortomolecular y nutrición funcional. Toda la información recopilada me hizo entender que cada condición de salud tiene unos requerimientos diferenciales tanto a nivel nutricional como del estilo de vida y que efectivamente cuando de recuperar la salud se trataba había que tener una mirada totalmente global de la misma.

Aunque la alimentación natural es la base de una dieta saludable, las necesidades para cada patología son muy distintas y la clave de la terapia a nivel nutricional es precisamente esta, individualizar los tratamientos y personalizar los planes nutricionales, integrando tanto el plano físico como el mental.

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